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Las leyes y la comunicación han permitido a Astrid Córdoba empoderar a la comunidad migrante

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Las leyes y la comunicación han permitido a Astrid Córdoba empoderar a la comunidad migrante

POR: DELIA BONILLA
lahora@lahora.com.gt

Astrid Córdoba es una mujer guatemalteca a quien la vida le ha dado un sinfín de oportunidades que ha logrado aprovechar y que le permitieron desarrollar facetas que nunca imaginó. En especial en el mundo de la comunicación, área que le abrió una brecha en su vida y que le dio el privilegio de trabajar para la comunidad migrante.

A raíz del fallecimiento de su padre, Astrid creció al lado de su abuela, porque su madre debió migrar hacia Estados Unidos en la búsqueda de un mejor futuro para ella y sus hermanos.

Originaria de Chiquimula, Astrid vivió su infancia en Concepción Las Minas y al cumplir 12 años su madre se la llevó a vivir al país norteamericano.

La guatemalteca recordó gratos momentos de la convivencia con su abuela, en el lugar donde vivía había vacas, hacían queso y comía tortillas recién hechas. Los tiempos familiares y las comidas eran fundamentales.

Al llegar a Nueva York, la adaptación fue un tanto difícil para ella y su familia que se vio afectada principalmente por la discriminación al no conocer el idioma. El cambio de cultura fue un reto que supieron enfrentar unidos. Astrid menciona debieron dejar atrás amistades que eran muy importantes para ellos.

UNA PROFESIÓN QUE LE ABRIÓ MUCHAS PUERTAS

Astrid se graduó del colegio y posteriormente estudió en la Universidad la carrera de Derecho, el primer trabajo que tuvo después de graduarse fue en una firma de abogados, en donde no solamente se enfocó en la rama legal, sino también brindó ayuda a la comunidad migrante.

En conjunto con su anterior jefe, la guatemalteca inició un proyecto en donde se transmitía información a los migrantes para que conocieran sus derechos, todo lo relacionado con migración, qué hacer en caso de accidentes y abuso laboral; ya que ella conocía los principales obstáculos a los que se enfrenta la comunidad latina para estudiar, buscar trabajo y desenvolverse.

Esto la convirtió en la voz de su comunidad, y por ello nació en ella la idea de iniciar un programa radial, para hacer llegar de manera más efectiva la información a la comunidad migrante.

Cuando le ofrecieron la oportunidad de ser parte del programa no estaba segura del todo, ya que su especialidad eran las leyes y no la locución, sin embargo, aceptó el reto sobresaliendo con el tiempo su voz y la especial manera de conectar con las personas.

A los seis meses de estar en el nuevo proyecto, se modificó el formato que tenía para convertirlo en un programa de entretenimiento, dejando un segmento para informar a los migrantes sobre sus derechos.

Astrid estuvo en el programa durante siete años, y asegura que fue un éxito radial, que le permitió ser la primera mujer guatemalteca en trabajar en una emisora radial de Long Island, Nueva York, donde la audiencia la bautizó como la “Princesa maya”.

DE LA RADIO A LA TELEVISIÓN

Posteriormente, el mismo productor lanzó un programa televisivo donde la invitó para ser la presentadora del mismo, convirtiéndose después en la productora ejecutiva del programa que lleva dos años al aire, actualmente están trabajando en la producción de la tercera temporada del mismo.

“Adictivo” es el nombre del programa que se transmite por la cadena Telemundo, el cual fue reconocido por la Academia de Televisión y Artes y fue nominado a un premio Emmy. El formato es similar a una revista con información, entretenimiento y entrevistas.

Uno de los proyectos que tiene Astrid, es incluir dentro del programa un segmento para ejemplificar el trabajo que realizan los guatemaltecos y centroamericanos en Estados Unidos.

Para la guatemalteca lo mejor de la experiencia en el mundo de la comunicación, ha sido conocer a diferentes personalidades, transmitir información valiosa para ellos a través del micrófono y la pantalla, así como la conexión con el público que le ha dado cariño y confianza.

Con 33 años, Astrid ha logrado desarrollar diferentes actividades, para las cuales su madre ha sido un pilar fundamental, y quien le ha ayudado a cuidar de ella y de sus tres hijos.

La última vez que visitó Guatemala fue en el año 2010 y a pesar de que recuerda con cariño su país natal, Córdoba indica que en la vida todo se puede, los sueños se hacen realidad, no importa el hecho de no haber nacido en Estados Unidos, se pueden cumplir las metas propuestas; y enfatiza que se necesita ser positivo y estar enfocado en lo que se busca alcanzar.

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