Igualmente víctimas

El argumento utilizado por el senador Marco Rubio para atacar a la Comisión Internacional Contra la Impunidad en Guatemala en defensa de la familia Bitkov resulta en extremo interesante porque prácticamente todo se puede aplicar a la situación de los millones de guatemaltecos que han emigrado a Estados Unidos en forma ilegal salvo, por supuesto, el hecho de que la mayoría de ellos violó la ley únicamente cuando entraron ilegalmente, sin haber procedido a realizar trámites para obtener documentos falsos de identidad que les hicieran aparecer como ciudadanos norteamericanos sin serlo.

Los guatemaltecos, como los Bitkov, salen huyendo de un país donde son víctimas de la violencia constante y a donde no pueden regresar sin poner en peligro su vida y la de sus familiares. Para viajar a su nuevo destino, en Estados Unidos, tuvieron que recurrir a una de las redes de trata de personas que operan con toda tranquilidad explotando los temores y las frustraciones de esas personas que ansían un futuro más digno y seguro lejos de su propia patria. Son muchos los que viajan por motivos económicos, pero también son muchos los que lo hacen por el clima de inseguridad que el Estado de Guatemala es incapaz de proveer a sus ciudadanos, y porque su vida se encuentra en verdadero peligro.

La acción que parece humanitaria del senador Rubio tendría que aplicarse a los guatemaltecos y centroamericanos que han tenido que viajar a Estados Unidos, aunque entendemos que ellos no tienen ningún mecenas millonario que ofrezca millones para financiar la campaña de Rubio o de otros políticos, ni tampoco los migrantes guatemaltecos tienen cabilderos que estén derrochando millones para hacer que los políticos de allá se sumen al esfuerzo por destruir la lucha contra la corrupción en Guatemala.

Si en política la coherencia es fundamental, el senador Rubio debiera de pensar también en lo que ocurre en su propio país y la forma en que están siendo acosados los migrantes que, a diferencia de los Bitkov, no falsificaron “green card” ni pagaron para que les extendieran certificados falsos de nacimiento en los que se hiciera constar que son ciudadanos norteamericanos sin derecho a tal calificación.

Es bueno saber que las leyes internacionales en beneficio de refugiados, como la Convención de Palermo, se pueden utilizar con pleno derecho aún en Estados Unidos, lo que puede significar un cambio fundamental para todos nuestros compatriotas que lejos de ser vistos como tales son tratados cual parias por esa condición de ilegales que, por lo visto con los Bitkov, debiera ser pasada por alto.