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SALVADOREÑO EN EL LIMBO TRAS DETENCIÓN DE ICE

Francisco Rodríguez, el salvadoreño trabajador, padre de familia y líder comunitario que ICE quiere deportar

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Francisco Rodríguez, el salvadoreño trabajador, padre de familia y líder comunitario que ICE quiere deportar

POR REDACCIÓN LA HORA
lahora@lahora.com.gt

“Mi nombre es Francisco Rodríguez. Nunca me han arrestado por un crimen en mi vida. Pero hoy estoy en la cárcel en Boston, llevando un uniforme de prisión y en este terrible lugar lejos de mi esposa y mis hijos”.

Así comienza la carta que Francisco Rodríguez escribió mientras se encuentra detenido por Inmigración y Control de Aduanas (ICE) a la espera de que un juez decida si deberá retornar de manera forzada a El Salvador, el país que dejó ante la amenaza de la violencia. El mensaje fue publicado el pasado lunes por el Boston Globe.

_2“Me dijeron que si hacía lo que ICE decía, no tendría que estar en la cárcel. Yo les creí. Vine cuando me dijeron e hice lo que dijeron, pero me llevaron. No entiendo por qué estoy aquí”, explica el salvadoreño en la misiva.

Rodríguez ha vivido en los Estados Unidos desde 2006, cuando dejó su país natal temiendo por su vida después del asesinato de un colega.

En 2007 solicitó asilo, pero le fue negado en 2009. Asimismo, la apelación que planteó fue rechazada en julio de 2011. Sin embargo, las autoridades consideraron que su caso no carecía de mérito y ha recibido indultos temporales (Stay of removal) cada año desde esa fecha.

En Estados Unidos, Rodríguez hizo una vida: es padre de dos niñas ciudadanas estadounidenses, de 10 años y 5, y pronto será padre de un tercer bebé. Durante los últimos cinco años ha trabajado como conserje en el Massachusetts Institute of Technology (MIT). Además, comenzó su propia empresa de limpieza de alfombras, dando trabajo a más personas.

El salvadoreño participa activamente en su comunidad: es miembro del comité de padres de la escuela de sus hijas, de la organización comunitaria la Colaborativa de Chelsea, de la Iglesia Tabernáculo Bíblico Seguidores de Jesús, y miembro del sindicato 32BJ SEIU (Unión Internacional de Empleados de Servicio) en el MIT.

“TRAIGA SUS DOCUMENTOS Y UN BOLETO DE AVIÓN”

En junio, sin embargo, cuando Rodríguez se presentó en las oficinas de ICE para solicitar la renovación de su permiso, inicialmente se le dijo que regresara en diciembre.

Horas después su representante recibió una notificación, en la que ICE solicitaba la presencia de Rodríguez este mes. El requerimiento especificaba que debía llevar a la convocatoria sus documentos de viaje y un boleto aéreo a El Salvador.

El pasado 14 de julio se presentó en las oficinas de ICE acompañado de familiares, amigos y compañeros de trabajo, quienes se manifestaron con cantos y carteles a favor de su permanencia en el país. Se despidió de sus hijas con un beso y entró sabiendo que sería tomado en custodia.

De acuerdo con sus abogados, el Gobierno pretendía trasladarlo a Luisiana y deportarlo el pasado miércoles, pero por orden de un juez federal se detuvo el procedimiento de forma temporal.

El lunes pasado Rodríguez asistió a una audiencia en la Corte federal, en la cual se determinó que deberá permanecer en Massachusetts mientras se emite un fallo final.

El salvadoreño ha recibido el respaldo de políticos y activistas, así como del MIT y sindicato 32BJ SEIU.

“Ciertamente, personas razonables pueden estar en desacuerdo con la política de inmigración de nuestra nación. Pero estar de pie con Francisco no es política o Washington. Se trata de buscar un trato justo para un individuo honrado que es el sostén de una familia joven, trabaja en el MIT, y tiene su propio negocio, y que ha demostrado consistentemente su valor para el MIT y para su comunidad local en Chelsea”, afirmó Mark DiVincenzo, vicepresidente y consejero general a MIT News, sobre el apoyo que ha brindado el centro de investigación a Rodríguez.

En el caso también se han interesado los senadores demócratas Elizabeth Warren y Edward Markey, así como el representante Michael Capuano, quienes han expresado su soporte a Rodríguez.

Su proceso se ha convertido en un punto crítico para activistas laborales y en pro de los inmigrantes que se oponen a las medidas enérgicas que ordenó el presidente Donald Trump para controlar la inmigración ilegal. El mandatario dice que su objetivo es mantener seguro al país.

A pesar de la difícil situación que enfrenta, Rodríguez mantiene la esperanza en que podrá quedarse en el país que lo salvó: “Yo creo en este país. Creo en lo que la gente puede hacer aquí. Creo en Dios y tengo fe. Tengo permiso para trabajar legalmente en este país. He pagado mis impuestos al gobierno. Mi único error en mi vida fue venir a este país de la manera que lo hice. Pero me salvó la vida.”

UN CASO EJEMPLAR

Salvador Sanabria, director de la organización El Rescate, que brinda asistencia legal y servicios sociales a migrantes, señaló que el caso de Rodríguez es un ejemplo de la nueva política migratoria de la administración de Donald Trump.

“Lo que ha sucedido es que hay un cambio de política migratoria, no solo en la frontera, sino en las principales ciudades de Estados Unidos, en las que la se ha agilizado la deportación de los migrantes que no tienen una situación regularizada, aunque no tengan un récord criminal, sin tomar en cuenta cómo puede afectar a la unidad familiar y sin consideraciones humanitarias”, explicó.

De acuerdo con Sanabria, esta nueva realidad va en aumento y afecta tanto a las familias como a las comunidades de las que forman parte los migrantes: “Todo esto va a tener efecto en las organizaciones en donde se desenvuelven, donde son miembros, en su vida cívica y en su vida productiva”.

En ese contexto, el abogado recomienda a los migrante con una situación no regularizada que se aseguren de una representación legal especializada en migración. “Ojalá que los Gobiernos orientaran recursos para casos como el del señor Rodríguez, para los cuales van a necesitar una representación legal especializada. Si esos recursos no existen o las personas a nivel individual no tienen los medios para poderse defender, las probabilidades de deportación son altas”, señala.

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