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Extranjeros en su propio país

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Extranjeros en su propio país

Por Ana María Tejada
tejadaa1212@gmail.com

Es tan difícil de creer, pero es exactamente a lo que muchos emigrantes se enfrentan cuando después de años viviendo en el extranjero, la mayoría en Estados Unidos, se ven forzados a regresar, debido a una deportación y se encuentran que también se sienten extranjeros en su propio país, ya que no encajan en una sociedad que dejaron años atrás. Pero aparte de esto, también resulta que el Estado tampoco los recibe como debe, por falta de voluntad o de incapacidad, ya que no hay programas creados para capacitar y ayudar a estos ciudadanos que, en su oportunidad, ayudaron a la economía del país con sus remesas y cuando regresan no tienen oportunidades de integrarse al desarrollo económico local.

Es difícil encontrarse con un nuevo reto, algunos se encuentran prácticamente perdidos sin un futuro, aparte de todo el sufrimiento acumulado por falta de apoyo, con daños emocionales, psicológicos, sin trabajo y recursos para salir adelante. Muchos al no tener más alternativas se hunden en la droga, el alcohol, la delincuencia y otros hasta optan por el suicidio, son muy pocos y contados los que salen adelante.

Estos son los emigrantes que salieron buscando mejores oportunidades, pero que en todo el tiempo que vivieron en el extranjero no pudieron arreglar un estatus emigratorio y al final terminaron siendo deportados.

Muy diferente a los emigrantes que salieron del país y que arreglaron su estatus emigratorio, pero que un día decidieron regresar ya como retirados y sabiendo que en cualquier momento pueden regresar a la Nación que los acogió en su tiempo que les dio la oportunidad de salir adelante.

También hay otros que decidieron salir por problemas políticos, por violencia y que adoptaron por solicitar asilo.

En EE. UU. muchos de estos casos de asilo van a ser revisados y en muchos de los casos terminarán en Corte de inmigración, con el riesgo de ser negados, a menos que puedan demostrar con hechos que sus vidas corren peligro, muchos migrantes que se ampararon bajo este programa, también sufren de depresiones al verse en el limbo sin ninguna esperanza, ya que tampoco reciben ayuda consular, por el hecho de haber solicitado asilo.

La triste realidad es que muchos de los emigrantes que salimos por cualquier razón nos encontramos en una encrucijada permanente, porque nuestro corazón está en nuestro país siempre, pero nuestra mente nos indica que ya no somos del país de donde nacimos, pero tampoco de donde vivimos.

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