El voto en el extranjero. ¿Por qué y para qué?

Marvin S. Otzoy
msotzoy@sbcglobal.net

El voto de un ciudadano guatemalteco está enmarcado en el Artículo 136 de la Constitución Política de la República de Guatemala, Derechos y Deberes Políticos, que textualmente indica que son derechos y deberes de los ciudadanos: a) Inscribirse en el Registro de Ciudadanos; b) Elegir y ser electo; c) Velar por la libertad y efectividad del sufragio y la pureza del proceso electoral; d) Optar a cargos públicos; e) Participar en actividades políticas y f) Defender el principio de alternabilidad y no reelección en el ejercicio de la Presidencia de la República.

Tomando lo anterior como estandarte en aras de que el migrante sea incluyente en este proceso, ante el Pleno de Magistrados del Tribunal Supremo Electoral (TSE), se solicitó el voto íntegro tal y como lo indica la Carta Magna, para incidir también en la elección de las alcaldías y concejales, ya que del interior del país es donde las migraciones se originan y a donde también se debe influir con políticas públicas de desarrollo. Por tanto la creación de un distrito electoral migrante es urgente y por demás constitucional y necesario además de dada la importancia económica del migrante a través de sus millonarias remesas al país. Tristemente el TSE en conjunto con el Renap no han iniciado un programa coherente de empadronamiento de los más de 2 millones de connacionales viviendo en el exterior, aceptando alarmantemente que sólo 19 mil guatemaltecos en el extranjero están debidamente empadronados. Además, la imperante creación del distrito migrante responde constitucionalmente al derecho de elegir y ser electo, optar a cargos públicos que tengan incidencia directa de decisión y ejecución en las comunidades, a través de la participación.

No obstante lo anterior, velar por la libertad y pureza del sufragio, así como la transparencia del proceso, es uno de los retos enormes para el TSE, dada la facilidad que desde el exterior pudiera existir financiamiento electoral ilícito, lavado de dinero y anomalías alarmantes como el hecho de que los muertos en Guatemala resulten votando desde el extranjero, o viceversa, y que haya voto doble de una misma persona. “Apostarle a un TSE fuerte, independiente y apartidario es la única vía para seguir creyendo en una democracia que, con 33 años en las espaldas, aún sigue teniendo profundos retos” 1*.

Por lo tanto es de suma importancia que el TSE empiece a crear la figura del representante legal de un partido o comité cívico en el exterior, la capacitación idónea de los observadores internacionales y la diseminación de información responsable y cronológica de este proceso a la población.

El voto es la expresión máxima de la democracia de un país; es votando y participando en el proceso como se puede exigir a las autoridades su cumplimiento con la representación de la voluntad del pueblo. Si no se participa votando, después que no se venga a exigir renuncias, a hacer manifestaciones, o armar el alboroto cuando no se ha sido capaz de vencer la propia indiferencia, que es el terrible mal que envuelve a una nación conformista, dejando que los de siempre decidan por un futuro mejor para las nuevas generaciones. El voto es muy poderoso si se ejerce responsablemente y con transparencia, ya que brinda la posibilidad de exigir a las autoridades la correcta representación de la voluntad de las masas.

1*Revista de Análisis de la Realidad Nacional, Ipnusac, Ambiente Preelectoral, agosto 2017.