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JUNTO A SU FAMILIA LUCHAN CONTRA EL DESCONOCIMIENTO DEL AUTISMO

Edgar Rivera y el autismo: “Si se cierra una puerta se abre otra”

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Edgar Rivera y el autismo: “Si se cierra una puerta se abre otra”

Por Grecia Ortíz
gortiz@lahora.com.gt

En entrevista para La Hora Voz del Migrante, el guatemalteco Edgar Rivera, familiar de la migrante Carmen Vargas, detalló cómo fue que se enteró junto a su esposa de la condición de autismo de su hijo y los retos a los que se enfrentó en el sector educativo, en donde luchó para que lo aceptaran.

_2Sin saber que su hijo tenía autismo, condición ccaracterizada por la alteración de la interacción social de la comunicación tanto verbal como no verbal, además de un comportamiento restringido y repetitivo, Rivera explicó que siguió varios consejos o de personas que le decían que le servirían al niño para que se “quitara el miedo”, pues creían que eso era lo que le sucedía. Pero nada cambió.

Fue hasta un día en que acudieron a comer a un restaurante que se enteraron de lo que tenía su hijo, pues una persona que se encontraba en el lugar les preguntó si sabían que su hijo era autista. “Nosotros pensábamos que nuestro niño era hiperactivo. Ahí nos pusimos a llorar con mi esposa, y ya vimos ciertos rasgos”.

Tras saber esto, decidieron junto a su esposa que ya era tiempo que el niño ingresara a una escuela, no obstante la experiencia no fue buena, porque asegura que todos los días recibía quejas de la maestra, impulsadas tal vez por el desconocimiento del autismo, aseguró.

“Luché, fui al Ministerio de Educación y aconsejaron que me metiera yo a estudiar con él para poder ayudarlo, y ver si se adaptaba. Yo era como su maestro de las sombras y sí funcionaba”, dijo.

_3Sin embargo, su presencia en el centro educativo, según relató, empezó a generar molestia entre maestros, y dada esta situación se solicitó un cambio a otra escuela. El padre aceptó el reto, pero al poco tiempo tuvo los mismos problemas e incluso buscó apoyo en distintas instituciones, pero no recibió la respuesta que esperaba.

A pesar de las deficiencias que existen en las escuelas, el guatemalteco ha logrado salir adelante junto a su familia y la situación los ha motivado a ser fuertes, asegura.

Finalmente, la búsqueda de un centro educativo adecuado para las necesidades de su hijo, lo llevó a una escuela en donde había un catedrático que tenía experiencia en casos de niños con discapacidad.

“A los quince días de haber llegado la maestra salió y quiso hablar conmigo. Yo pensé en que saber que me iba a decir, pero me dijo: solo le había pedido un libro, pero hay que comprar más. Y bueno, hasta la fecha las calificaciones han ido mejorando”, comentó.

YO SOY LA VOZ DEL AUTISMO

Por su experiencia fue que Rivera decidió junto a su esposa abrir un perfil en la red social de Facebook con el nombre de “Yo soy la voz del autismo”, en donde comparten información sobre esta condición y también de las actividades que hace su hijo.

“Ahí hemos hablado un poco del autismo y también de los logros de él, porque no podía manejar bicicleta y ahora ya puede, aunque costó. Él solo lo hace”, comentó.

Cada una de las experiencias del niño trata de compartirla con los usuarios y de esa manera ir informando sobre el autismo, porque existe un conocimiento erróneo de que es contagioso, cuando en realidad es una condición.

Otro de los motivos por los que decidieron hacer esto es para tratar de terminar con la discriminación que existe hacia los niños autistas.

Rivera cree que en Guatemala hace falta orientación y capacitación de los educadores para identificar y atender los niños y niñas con discapacidad. Pero, a pesar de los obstáculos, Rivera insta a los padres que pasan por una situación similar a la suya a que luchen y no se detengan junto a sus niños.

“Ellos son niños tan lindos e inteligentes, que luchen por ellos porque si se cierra una puerta se abre otra. Mire, yo he luchado. Hemos ido a varios lados, donde puedo y oigo, me voy a talleres. Pueden buscar en internet para aprender del autismo y así ayudar a más gente”, comentó.

Asimismo agregó que esa misma experiencia con el sistema educativo, ha motivado el interés de su hija en estudiar docencia para niños con discapacidad, y en un futuro ofrecer un centro disponible para personas que no puedan pagar grandes cantidades de dinero.

“Los niños sufren con la discapacidad, y uno contra la discriminación, pero eso se puede hacer, con mucha paciencia”, dijo.

“Ahí hemos hablado un poco del autismo y también de los logros de él, porque no podía manejar bicicleta y ahora ya puede, aunque costó. Él solo lo hace”.
“Ellos son niños tan lindos e inteligentes, que luchen por ellos porque si se cierra una puerta se abre otra. Mire, yo he luchado. Hemos ido a varios lados, donde puedo y oigo, me voy a talleres. Pueden buscar en internet para aprender del autismo y así ayudar a más gente”.
EDGAR RIVERA

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