Desplazamiento forzado y crimen organizado transnacional

Pbro. Mauro Verzeletti, cs
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Director de la Casa del Migrante, Guatemala y El Salvador

A partir de la Firma de los Acuerdos de Paz, se observan nuevas dinámicas migratorias acompañadas por desplazamientos forzados en los países de Centroamérica, donde las personas se ven forzadas a abandonar sus lugares de origen como consecuencia de las actividades del Crimen Organizado Transnacional (COT) y de Otras Situaciones de Violencia (OSV).

Ante el aumento de los índices de la violencia, la no presencia de los servicios del Estado, la falta de acceso a la justicia y la impunidad, existe un temor generalizado de la población, que provocan desplazamiento y migración forzada al interno y la posterior búsqueda de protección internacional. Al tratarse de un fenómeno poco visibilizado, es difícil para los Estados reconocer el fenómeno del desplazamiento interno, por lo que no existen marcos normativos ni instituciones destinadas a la prevención, la protección y atención hacia las víctimas con enfoque diferenciado.

En los últimos años se están evidenciando unas fuertes crisis humanitarias, acompañada de torturas psicológicas cometidas en contra de las niñas, niños y adolescentes no acompañadas y acompañadas en la frontera entre México y Estados Unidos, también las mujeres que son víctimas de todo tipo de violencias y abusos. Los jóvenes migrantes son los más vulnerables y muchas veces son reclutados forzosamente, el derecho a la ciudadanía está amenazado y son privados de sus derechos humanos más básicos, por lo tanto, ameritan protección integral, tanto al interior de sus fronteras, como cuando las traspasan para solicitar asilo o refugio.

Las personas migrantes y desplazadas forzadamente, a nivel interno y transnacional, entre las que se encuentran cada vez más mujeres y niños, niñas y adolescentes -no acompañados, enfrentan una serie de vulnerabilidades durante el ciclo del desplazamiento: en el momento de la salida, durante el tránsito y en la llegada, y deportación forzada sin el debido proceso.

Particular atención merece la falta de una política pública integral para la población deportada de manera sistemática hacia sus países de origen; lamentablemente, sigue vigente la estigmatización y criminalización de estas personas, reduciéndose sus oportunidades de reintegración social laboral. Es preocupante que en la región centroamericana sigue recibiendo deportados de forma masiva, desde México y Estados Unidos.

Los Estados receptores no siempre valoran las causas y las dimensiones del fenómeno del desplazamiento forzado, y al no garantizar su protección internacional, exponen a estas personas a situaciones donde su vida o libertad están en riesgo. Los Estados deben de construir pactos que respeten el derecho humano a migrar como un derecho universal. Los derechos humanos son para los humanos derechos.