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DESAFÍOS PARA GUATEMALA

Desarrollo Infantil Temprano (DIT)

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Desarrollo Infantil Temprano (DIT)

Por Marco Antonio Lorenzana
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En artículos anteriores hemos analizado la pobreza y la desigualdad, así como algunos desafíos que Guatemala tendrá que enfrentar para mitigar estos dos fenómenos multidimensionales. Es así, como siguiendo el ciclo de vida, analizaremos, de aquí en adelante, la atención temprana, la educación, la salud, la protección social y, por supuesto, el empleo. Así como la importancia de las complementariedades y relaciones que existen entre estos sectores. ¡Continuemos!

Los niños son los adultos del futuro. Su crianza determinará su bienestar y el porvenir de Guatemala. Destinar recursos a programas efectivos para promover el desarrollo infantil no es un acto de caridad. Se trata de una inversión que, si se realiza de manera adecuada, tendrá rendimientos muy altos.

Las políticas para la infancia deberían situarse en el centro de la agenda de desarrollo, al mismo nivel que las políticas dirigidas a infraestructura o al fortalecimiento de las instituciones. Esto fue reconocido por la Asamblea de la Organización de Naciones Unidas, el 27 de septiembre de 2015, al establecer como uno de los objetivos para 2030: “Asegurar que todas las niñas y todos los niños tengan acceso a servicios de atención y desarrollo en la primera infancia y educación preescolar de calidad, a fin de que estén preparados para la enseñanza primaria”.

Por otro lado, el comportamiento de los padres, lo que ocurre en las guarderías de infantes y las primeras experiencias escolares, también tienen impactos duraderos. Por ejemplo, en un seguimiento de 20 años (Gertler et al., 2014) de un experimento aleatorio realizado en Jamaica, en el que se alentó a las madres de niños desnutridos a jugar con sus hijos de entre 9 y 24 meses, se llegó a la conclusión de que los niños que fueron receptores de la intervención de estimulación, en la adultez, tenían ingresos aproximadamente 25% más altos que los niños que no la recibieron.

Salud y nutrición infantil. Tanto en los países desarrollados como en desarrollo, el bajo peso al nacer (menos de 2 mil 500 gramos) ha sido asociado con un estado de salud deficiente y con bajos resultados de desarrollo en la infancia, con problemas de aprendizaje y un pobre desempeño en la escuela, con un aumento en el número de problemas crónicos de salud en la edad adulta y en la vejez, y con peores resultados en el mercado laboral.

Una medida utilizada usualmente para medir el estado nutricional de los niños considera la estatura de un niño determinado y la compara con la de otro de una población de referencia de niños bien nutridos. Guatemala, tiene una de las tasas de retraso en el crecimiento más altas del mundo (48%), es un caso atípico y negativo para nuestra región.

En Guatemala, Haití y Panamá, los hijos de madres con menor nivel educativo tienen cinco veces más probabilidades de sufrir retraso en el crecimiento que los de madres con un nivel de educación alto. En Guatemala, para el año 2015 el 59.5 % de las madres contaron con primaria completa y sólo el 13 % de ellas completó el ciclo básico.

En casa, la guardería y la escuela: ¿qué podemos hacer para promover el desarrollo infantil?

La familia y el desarrollo infantil. La familia es el factor que más incide en el bienestar de los niños. Su relevancia abarca muchos aspectos: los padres deciden cómo alimentar a sus hijos y cuándo llevarlos al médico; el entorno familiar en el que crecen los niños puede ser positivo y cálido, o severo y frío. Al hablar y jugar con ellos, leerles o contarles historias (o no), los padres y otros miembros de la familia determinan cuánta estimulación reciben los niños.

Para lograr un desarrollo acorde a su potencial, los niños deberían criarse en un entorno cálido y positivo (Caldwell, 1967). Un riguroso indicador de esto es la prevalencia del castigo corporal. Los especialistas en desarrollo infantil coinciden en que el castigo corporal severo conlleva daños psicológicos duraderos, entre ellos: elevadas tasas de problemas de salud mental y agresividad en la adolescencia y la edad adulta. En todos los países, hay mayor incidencia de castigos en los hogares en que la madre tiene menor nivel de escolarización.

Los programas de crianza constituyen uno de los instrumentos de los que disponen las políticas, para mejorar las prácticas de crianza de los padres. Normalmente, se emplean tres modelos: las visitas domiciliarias, las sesiones grupales y las citas a consultas médicas.

En Estados Unidos, hay una larga tradición de visitas domiciliarias destinadas a mejorar diferentes aspectos del entorno familiar en familias con niños pequeños y para impedir el maltrato y el abandono infantil

GUARDERÍAS DE CUIDADO INFANTIL. Las guarderías infantiles ofrecen cuidados fuera del hogar para los niños pequeños, sobre todo los que todavía no tienen edad para ingresar en el sistema escolar formal.

Numerosos gobiernos de América Latina y el Caribe subsidian el uso de estos servicios o los proporcionan directamente, generalmente, con dos objetivos: permitir que las madres puedan trabajar y mejorar el desarrollo infantil. En Nicaragua –y, sobre todo, en Guatemala– la cobertura es mucho más baja.

El impacto de las guarderías infantiles en el desarrollo infantil depende sobre todo de su calidad. La calidad se refiere, en gran medida, a las interacciones de los niños con quienes los rodean.

LA EDUCACIÓN PREPRIMARIA

Durante el periodo preescolar, el desarrollo social y emocional se amplía para incluir la competencia social de los niños (cómo se relacionan con otros niños, maestros y adultos), el manejo de la conducta (la capacidad para responder a instrucciones y cooperar en lo que se les pide), la percepción social (la capacidad de identificar pensamientos y sentimientos en sí mismos y en los demás) y las habilidades auto-regulatorias (control emocional y conductual, sobre todo en situaciones de estrés). Todas estas destrezas son cruciales para el éxito de los niños en el colegio (Thompson y Raikes, 2007) y a lo largo de su vida.

En Guatemala, el porcentaje de niños que concurren a pre-primaria aumenta con rapidez. El desafío es la calidad de la enseñanza. Un componente clave de la calidad educativa es la manera en que los alumnos emplean su tiempo en el aula.

DESAFÍOS EN DESARROLLO INFANTIL TEMPRANO

Crear una arquitectura institucional sólida. Promover la coordinación entre los diferentes sectores; rendir cuentas; contar con financiamiento adecuado y sostenible.

Promover una mayor intervención pública. Algunas familias no invierten lo suficiente en los menores debido a la pobreza, a la falta de conocimiento de los beneficios del desarrollo infantil, o a no comprender la mejor manera de apoyar el desarrollo de sus hijos. Por estas razones, el Estado cumple un rol esencial.

Implementar programas de calidad. La cobertura en servicios de primera infancia se ha ampliado pero la calidad es deficiente. Invertir en la calidad es clave. Realizar campañas de información para los padres sobre qué significa contar con servicios de calidad permitirá que elijan a los mejores proveedores.

Políticas de largo plazo, desarrollo del recurso humano, monitoreo, evaluación e indicadores del desarrollo infantil son algunos elementos para ofrecer calidad.

Cerrar la brecha entre ricos y pobres. La desigualdad en Guatemala acentúa la vulnerabilidad en la niñez, poniendo en desventaja principalmente a los que viven en pobreza. Estas brechas limitan las futuras oportunidades educativas, de salud y laborales (BID).

 

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