Del sueño del migrante a la depresión por la deportación

Pbro. Mauro Verzeletti, C. S.
Director de las Casas de Migrante, Guatemala y El Salvador
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En los últimos años se ha incrementado la salida de personas en los países que conforman la región Norte de Centroamérica (El Salvador, Guatemala y Honduras). A partir de las nuevas dinámicas migratorias, los Estados entraron en desconcierto por las débiles políticas públicas, tanto los de origen, tránsito y de destino.

Con la llegada de la depresión económica causada por el mercado neoliberal a través de las privatizaciones, ha empujado a miles de trabajadores, hombres y mujeres a un sueño nuevo. Sin embargo, las víctimas directas fueron los niños, niñas y adolescentes, que tuvieron que experimentar en carne propia la expulsión, reclutamiento forzoso, la extorsión, amenazas, ataques contra la vida y otras agresiones que han provocado un aumento alarmante del número de NNA que se han vistos obligados a desplazarse o, incluso, cruzar fronteras, ya sea junto con sus padres, con otros familiares o sin compañía alguna.

Lamentablemente los migrantes y refugiados sufren torturas psicológicas en la conquista del sueño, en la salida, tránsito, detención y en la cruel deportación. Las deportaciones sin el debido proceso violan todos los procedimientos en materia migratoria y refugio, llegan en estado de shock depresivo traumático y vuelven a la violencia y a la desprotección.

En el año 2014 se da el estallido social de las NNA no acompañados que llegan a la frontera México y Estados Unidos; los Estados de origen y destino entran en crisis y convulsionan. La explicación obvia, los Estados han colapsado en materia de protección a la niñez y adolescencia. La niñez migrante revela el grito de los excluidos de la economía de mercado globalizado. Viven en situación vulnerable durante las distintas etapas del desplazamiento, corren el riesgo de ser víctimas de trata y tráfico, de sufrir explotación laboral o sexual.

En los países de tránsito o destino la niñez migrante son enjaulados sin los requisitos mínimos para que puedan permanecer de manera digna y tener acceso a sus derechos básicos. Además, no se contemplan alternativas a la detención, ni siquiera para los solicitantes de refugio. Los protocolos de atención y coordinación entre las diferentes instituciones de los Estados son ínfimos, y cuando hablamos de los países de origen, tránsito y destino los vacíos son evidentes.

Los marcos normativos migratorios y de asilo de los países de la región de la CRM hacen referencia explícita a esta población, y reconocen sus necesidades específicas de protección y del principio del interés superior de la niñez migrante; sin embargo, en la práctica persisten las acciones contrarias a las normas y principios, y no existen mecanismos operativos por los cuales esta población pueda tener acceso y ejercer sus derechos plenamente.