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Clamores de los migrantes y refugiados

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Clamores de los migrantes y refugiados

Pbro. Mauro Verzeletti, C. S.
Director de la Casa del Migrante Guatemala y El Salvador
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Hoy, irrumpen inquebrantables clamores de las tragedias que viven los migrantes, desplazados y refugiados, donde cientos de miles golpean senderos y caminos y/o cruzan las fronteras ansiosamente buscando un lugar de reposo, para construir un futuro nuevo. Clamores inocentes de niños, niñas hambrientos, huérfanos por la violencia, y no raramente desatendidos por los Estados; y, del llanto sofocado de quien perdió todo y, en desesperación, busca algo para sobrevivir.

También hay otros clamores, mucho más estrepitosos y devastadores; continuos en los fusiles, que barren aldeas, campos y ciudades. Tierra arrasada, dejando un rastro macabro de cadáveres insepultos y casas desgarradas, abandonadas, vacías. La brutalidad del narcotráfico, crimen organizado y maras, golpea indiscriminadamente a los más vulnerables. En el suelo y en el alma de la población las venas abiertas de la injusticia estructural desangran en cada ciudadano forzado a migrar de Honduras, Guatemala y el Salvador.

Existen los clamores silenciosos, no por ello menos estridentes y letales. Clamor por la violenta pobreza, de la miseria y del hambre que, en un martirio gota a gota, debilita y diezma poblados enteros. Indignación por los muros, cercas y fronteras, los cuales, sin una sola palabra, marcan el límite entre los de dentro y los de fuera, cerrando el camino a los migrantes y refugiados. El clamor sordo y mudo de miradas y sonrisas oblicuas, donde se mezclan y se confunden el miedo, la compasión, el rechazo y la amenaza.

Existen los clamores sociales, políticos, culturales y mediáticos. También, existen los grupos de extrema derecha, de orientación nazi-fascista, agresivos ante cualquier tipo de apertura y hospitalidad. Leyes migratorias que tratan de excluir a los “no capacitados”, obligándolos a la deportación. Indudablemente, las deportaciones, hoy, significan muertes inmediatas, violentas y un verdadero crimen de lesa humanidad. En el caso de los periódicos, TV y revistas, espectaculares y sensacionalistas: al mismo tiempo, revelan y ocultan la cara y las opiniones de hostilidad, prejuicio, discriminación y xenofobia, mostrando imágenes debidamente seleccionadas.

Permanecen vivos los clamores de resistencia, de solidaridad y de paz; muchos de ellos invisibles y también silenciosos (o silenciados), pero contienen semillas que indican una cosecha futura. No menos importante, sin embargo, es la terquedad y la tenacidad de los propios migrantes y refugiados. Resistencia y acogida, combinadas, hacen de la fuga una nueva búsqueda. Son protagonistas del pasaje de la “cultura de la indiferencia hacia la cultura de la solidaridad”, afirma el Papa Francisco.

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