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EN MEDIO DEL TEMOR, CIUDADES, CONDADOS E IGLESIAS DAN ESPERANZA A MIGRANTES

Ciudades “santuario” un alivio para el migrante, ¿hasta cuándo?

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Ciudades “santuario” un alivio para el migrante, ¿hasta cuándo?

Por Grecia Ortíz
gortiz@lahora.com.gt

Ciudades, condados e iglesias se han erigido en los últimos años como sitios denominados santuario. Los Ángeles, Seattle, Boston, Houston, Chicago, San Francisco, son algunas de las ciudades que se han unido para darle esperanza a migrantes de diferentes nacionalidades que buscan ayuda para mantenerse en ese país ante la posibilidad de una deportación.

Connacionales entrevistados por La Hora Voz del Migrante señalaron que al vivir en estos lugares se sienten respaldados por la comunidad y sus autoridades, otros en cambio encuentran una respuesta a sus plegarias en iglesias que les han dado refugio ante la posibilidad de ser deportados a sus lugares de origen y ser separados de sus familias.

Al menos dos docenas de migrantes sin permiso de residencia se han refugiado en iglesias de Estados Unidos desde que el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas intensificó sus arrestos de extranjeros con un estatus irregular, según un artículo de la agencia Associated Press.

Esa misma agencia señala que los arrestos aumentaron un 40% tras la llegada de Donald Trump a la Presidencia. Las ciudades y sitios Santuario son considerados un espacio de esperanza, y en ellos se encuentran varios guatemaltecos que han sido beneficiados.

JUANA TOBAR: CINCO MESES EN UNA IGLESIA

Hace cinco meses La Hora Voz del Migrante dio a conocer la historia de Juana Tobar quien llegó como refugiada a la Iglesia Episcopal de San Barnabas, en Greensboro, Carolina del Norte, Estados Unidos, con la finalidad de evitar una orden de deportación que la separaría de su familia.

No obstante, hasta ahora han transcurrido varios meses y su situación aún no ha cambiado, según dijo en una nueva entrevista para este diario.

“Es difícil no poder estar en mi casa, no poder salir es duro. De mi familia siempre me vienen a ver, y están pendientes de mí y vienen los fines de semana o los días que tienen feriado y están aquí conmigo”, expresó Tobar.

Con un aire de resignación, la guatemalteca originaria de Jutiapa, señaló que de momento la situación no parece tener salida y todo está igual a como cuando se refugió en la iglesia.

Aunque está viviendo momentos difíciles, asegura que es reconfortante saber que tiene un lugar en donde puede vivir sin ser deportada, lo que es alentador porque no le impusieron alguna fecha para abandonar lo que ha sido su espacio de refugio.

“Ellos dicen que me puedo quedar el tiempo que sea, estamos dispuestos a estar el tiempo que sea porque es el recurso que tengo para estar con ellos, para poder verlos, o convivir con ellos en este lugar. Aquí voy a estar porque si me voy, imagínese cuantos años voy a pasar sin verlos”, añadió.

En la iglesia solo vive la guatemalteca, pero asegura que en otras iglesias hay más personas refugiadas en las mismas condiciones que ella.

AMANDA MORALES: “CON TANTO ENCIERRO, SIENTO QUE ME VOY A VOLVER LOCA”

Amanda Morales despide a sus hijos que se van a la escuela desde la entrada de una iglesia gótica, sin animarse a salir a la calle por temor a lo que pueda pasar si abandona el templo en el que se refugió hace dos meses y donde se siente prisionera, “con tanto encierro, siento que me voy a volver loca”.

Morales ocupa desde agosto dos pequeñas salas de la Iglesia Episcopal Holyrood en el Alto Manhattan, en donde se refugió luego de que el servicio de inmigración dispusiese su deportación a Guatemala. Afirma que no puede regresar a su país de origen y que no quiere dejar a sus tres hijos, todos nacidos en Estados Unidos, por lo que optó por buscar santuario en un templo religioso.

SE SOSTIENEN DE APOYOS DE LA COMUNIDAD

La pastora Jacobita Cortez, de la iglesia Bautista Adalberto, ubicada en Chicago Illinois, explico que se le ha otorgado refugio a varios migrantes de 2008 a la fecha.

Las personas que han recibido refugio usualmente asisten a su iglesia y al no tener otra alternativa para ellos, son recibidos.

“Han sido familias de nuestra congregación… ellos viven ahí, de hecho comparten el apartamento conmigo y abajo tenemos el santuario y ellos viven en ese lugar, los fines de semana cuando sus hijos no están en la escuela o su esposo trabajando pasan el tiempo en familia”, señaló Cortez.
Cortez indicó que reciben apoyo de la comunidad del lugar, en cuanto a los aportes económicos se mantienen de lo que la familia puede ofrecer. También reciben donaciones que se pueden entregar o enviar a esa iglesia.

LOS ÁNGELES, SEATTLE, SAN FRANCISCO, ALGUNAS DE LAS CIUDADES “SANTUARIO”

Existen diversas áreas en Estados Unidos que en la actualidad funcionan de este modo, algunas de las ciudades declaradas santuario están ubicadas en Los Ángeles, Seattle, San Diego, Austin, Boston, Houston, Chicago y San Francisco entre otros.

La semana pasada, el Departamento de Justicia informó a 29 ciudades, condados y estados de los EE. UU., que se cree violarían las leyes que prohíben su capacidad de limitar la cantidad de información que comparten con los funcionarios federales de inmigración y exigió detalles que demuestren su cumplimiento.

Esa oficina señala que se descubrió que las localidades involucradas están incurriendo en una violación y que es necesario detallar cómo han cumplido con la ley que impide que los funcionarios locales no permitan el intercambio de datos relacionados con el estado migratorio de las personas.

TÉRMINO DE CIUDADES “SANTUARIO” NO ES NUEVO

Ariel Ruiz, del Instituto de Política de Migración con sede en Washington D. C., explicó en una entrevista para La Hora Voz del Migrante, que aunque no existe una definición exacta de qué es una ciudad santuario, generalmente se refiere a espacios que limitan o restringen la participación de agentes locales en funciones de migración.

Estos lugares, refiere Ruiz, no son nuevos y existen desde hace varios años, pero con las políticas de la administración del presidente Donald Trump han tomado una nueva vida y ha aumentado el número de ciudades con este modelo.

En contraparte han surgido lugares en los que las autoridades deciden participar más para que se implementen las políticas de migración, entre los que se encuentran Knoxville en Tennessee y otras.

“Es importante recalcar que estas jurisdicciones no tienen la autoridad para interrumpir o detener las operaciones de ICE… pero aunque no pueden interrumpir o parar una operación que está sucediendo en la calle, sí pueden negar el uso de fondos públicos para cooperar con esos agentes de migración y esa es la diferencia”, añadió.
Pero no solo son ciudades, también hay condados que limitan la participación de sus agentes con funciones de migración, al igual que existen estados que han adoptado políticas de este tipo para crear un nivel uniforme entre sus ciudades.

En Texas la ley SB4 aún se encuentra en las Cortes y propone darle autoridad a agentes locales y a la policía para preguntar a las personas su estatus migratorio, aspecto que no está establecido en ninguna otra normativa local, además de castigar a lugares que no quieren cooperar con agentes de migración, explicó el experto.

En Houston, por ejemplo, el Estado ha dicho que si continúan oponiéndose a las políticas del presidente Donald Trump, serán castigados al retirarles algún nivel de fondos públicos que generalmente el gobierno federal otorga a estas agencias, agregó el analista.

California, por otro lado, aprobó la legislación SB54 que propone que sus agentes locales y empleados del Estado no pueden tomar en cuenta el estatus migratorio de una persona para proporcionar servicios estatales entre otros aspectos.

En tanto, el analista agregó la existencia del programa 287G, que también es un acuerdo que permite delegar o transferir las funciones para implementar políticas migratorias a ciertas agencias locales que lo pidan y sean entrenadas por el gobierno federal.

“Hay 60 jurisdicciones en Estados Unidos que tienen establecido o están participando en el programa llamado 287G y estas son el doble que existían en 2016, en total el Gobierno Federal ha entrenado a cerca de 1200 agentes locales para que puedan tomar funciones de agentes de migración, siguen siendo policías locales, pero pueden ser entrenados por el gobierno federal”, enfatizo Ruiz.

El programa tiene varios años de existir, pero es un objetivo del presidente Trump, que busca aumentar la cifra de lugares que participan en estos programas, puntualizó el entrevistado.

A decir de Ruíz, el riesgo de ser deportado cambia dependiendo del lugar en el que se vive, “un migrante que vive en ciertas partes de California tiene menos probabilidades de ser deportado que un migrante en el estado de Georgia o Florida”.

SE SIENTE RESPALDO DE COMUNIDAD Y AUTORIDADES

Conforme se pone de manifiesto la política antiinmigrante del presidente Donald Trump, más lugares se unen o se muestran firmes a defender a los migrantes al no cooperar con agentes migratorios.
En Nueva York, la guatemalteca Blanca Marina señala que saber que vive en un sitio catalogado como santuario la hace sentir tranquila y confiada en que existe apoyo de las autoridades y de su comunidad.

La guatemalteca tiene quince años de haber migrado a Estados Unidos con la idea de mejorar el futuro de su familia y de obtener mejores ingresos.

Al igual que Marina, el connacional Elmer vive en la misma ciudad y considera que se observan buenos resultados porque el Alcalde y el Gobernador han apoyado a los migrantes, en su caso llegó a esa ciudad hace doce años.

“Prácticamente se han puesto de acuerdo en no dar información a ICE, que son quienes están investigando a migrantes, y han dado la tarjeta de identificación de la ciudad que es válido en diferentes ciudades”, indicó.

TEMOR CONSTANTE

Pero no en todos los condados y ciudades se siente el respaldo, otros en cambio, viven con miedo a lo que pueda suceder tal como Luis Cárdenas*, residente en Ohio, quien asegura que desde que llegó a ese lugar hace ocho años, el temor a ser deportado es constante y así lo experimentan sus familiares, amigos y vecinos también.

Aunque tratan de cumplir con todas sus obligaciones y actuar de acuerdo a la ley, el entrevistado señala que temen que las políticas en contra de migrantes los alcancen y en algún momento los deporten.

“Hemos pensado en movernos a otro estado en donde viven otros familiares que ahí dicen que son amigables con los migrantes, pero nos detienen nuestros hijos y trabajos, estamos cumpliendo con la ley, pero no sabe uno si en algún momento endurezcan más las leyes”, anotó.

*Nombre ficticio.


BLOQUEAN DECRETO DE RECORTE A FONDOS DE CIUDADES “SANTUARIO”

El pasado 20 de noviembre un juez federal bloqueó permanentemente el decreto del presidente Donald Trump de recortar fondos a las ciudades que limiten su cooperación con las autoridades migratorias federales.

El juez federal de distrito William Orrick rechazó el argumento del gobierno de que el decreto se aplica únicamente a una cantidad relativamente baja de dinero, y dijo que Trump no puede imponer nuevas condiciones a los gastos aprobados por el Congreso.

Previamente, el juez había expresado los mismos argumentos al imponer una suspensión temporal al decreto en contra de las llamadas ciudades santuario. El gobierno de Trump interpuso una apelación a la decisión ante la Corte Federal de Apelaciones del Noveno Circuito.

El fallo de Orrick fue en respuesta a las demandas presentadas por dos condados de California, San Francisco y Santa Clara.

OBISPO JUAN CARLOS MÉNDEZ: TIENE MÁS PELIGRO UNA CIUDAD “SANTUARIO”

El obispo guatemalteco Juan Carlos Méndez explicó que las iglesias Bautistas empezaron a tener lugares conocidos como santuario desde 1985.

Aunque es positivo que existan estos lugares, Méndez también considera que estos espacios pueden ser objeto de redadas.

“Eso preocupa más, porque está la gente inocentemente en un mercado o una factoría o en algún lugar que supuestamente es una ciudad santuario y debido a este estatus la ciudad se convierte en blanco”, agregó.

Este título resulta contraproducente, señala Méndez, porque al no poder actuar con tanta libertad optan por detener a las personas en donde las puedan encontrar, “lo hace más peligroso, para mí tiene más peligro una ciudad santuario con otra que no lo es”.

Por otro lado, explicó que para que las iglesias puedan servir de refugio deben contar con un amparo judicial para que pueda ser considerada, además, debe contar con todo lo que pueda necesitar una persona para vivir en el lugar.

“Ya que una iglesia tiene ese amparo legal, la iglesia puede servir de santuario, porque sin ese amparo la persona que se refugia va a tener problemas”, dijo.

“Es difícil no poder estar en mi casa, no poder salir es duro. De mi familia siempre me vienen a ver, y están pendientes de mí y vienen los fines de semana o los días que tienen feriado y están aquí conmigo”.
JUANA TOBAR

“Con tanto encierro, siento que me voy a volver loca”.
AMANDA MORALES

“Es importante recalcar que estas jurisdicciones no tienen la autoridad para interrumpir o detener las operaciones de ICE… pero aunque no pueden interrumpir o parar una operación que está sucediendo en la calle, sí pueden negar el uso de fondos públicos para cooperar con esos agentes de migración y esa es la diferencia”.
ARIEL RUÍZ -INSTITUTO DE POLÍTICA DE MIGRACIÓN-

“Prácticamente se han puesto de acuerdo en no dar información a ICE, que son quienes están investigando a migrantes, y han dado la tarjeta de identificación de la ciudad que es válido en diferentes ciudades”.
ElMER

  • Ernesto Martinez

    causa mucha alegria, encontrar personas,que muestran su preocupacion por el projimo;para que los afectados logren mantener en alto su motivacion, deben de buscar a nuestro Señor Jesucristo y de todo corazon.

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